Innova más, innova rápido, pero innova bien.

La innovación es un término tan de moda en el mundo de los negocios, pero a la vez tan tergiversado que se ha vuelto prácticamente incomprensible. Cada cuál le ha puesto el adjetivo que le ha sonado más vendible. Tenemos innovación tecnológica, innovación disruptiva, innovación sustentable y una larga lista de etcéteras.

Con cada nuevo adjetivo que le atribuímos y que combinamos con otros conceptos igual o más complejos, a día de hoy, la innovación luce como algo inalcanzable para la mayoría de las empresas.

Cuando pensamos en que la innovación debe ser disruptiva, que cambie paradigmas, que cree nuevos sistemas de relación. Pues inmediatamente asociamos la innovación a los recursos tecnológicos y financieros de una empresa. Si no tengo miles de dólares y un súper equipo de tecnología cómo voy a hacer innovación, disruptiva, sostenible, multidimensional y cualquier otro adjetivo de moda. Toda la innovación no debe ser tecnológica, ni debe crear algo completamente nuevo después de una inversión millonaria.

¿Qué es la innovación?

La innovación, es una condición natural para los seres humanos, nace de nuestra capacidad para encontrar nuevas soluciones a problemas que son relevantes para nosotros y nuestro entorno.

Elon Musk a través de SpaceX ha innovado la forma en que los cohetes regresan a la tierra, pero para la mayoría de nosotros salvo por curiosidad científica esa innovación es de momento irrelevante.

Si pensamos en las cosas que hacemos en nuestro día a día, podemos darnos cuenta de que cada acción, por sencilla que suene hoy en día, fue un reto para quien encontró la forma de hacerlo más fácil.

La percepción actual de la innovación se ve asociada a los recursos tecnológicos y financieros de las empresas, sin embargo, está más relacionada con esta capacidad innata del ser humano para enfrentarse a situaciones complejas y probar varias soluciones hasta encontrar la más sencilla y rentable.

Dentro de las empresas la innovación puede influir sobre la estructura, las relaciones, los procesos, el modelo de negocios,  los productos, las tecnologías y de forma general en todos los componentes que conforman una empresa. Las primeras empresas que adoptaron la semana de trabajo de 4 días no hicieron un cambio en las tecnologías, ni invirtieron en el desarrollo de un nuevo producto, pero estaban cambiando de forma radical y no convencional la forma en que sus empleados trabajan.

Todas las empresas por pequeñas que sean pueden innovar y tienen la obligación de hacerlo si desean permanecer en el mercado.

En la práctica innovar a través de la invención es difícil y costoso, la mayoría de casos de innovación exitosa es a través de la adaptación de tecnologías, procesos o modelos de negocios de una industria o caso de uso a uno completamente diferente.

En un entorno empresarial cada vez más competitivo y mercados más saturados, la innovación es una de las formas más rápidas y rentables de capturar un nicho de mercado y lograr un crecimiento acelerado.

Para poder tomar ventaja de los beneficios que representa la innovación para las empresas, esta debe implantarse en la cultura empresarial de la empresa. La innovación está directamente ligada a la experimentación y esta, a su vez a cierta cantidad de fallos hasta encontrar las soluciones ganadoras.

Casi cualquier producto, proceso o modelo de negocios es mejorable y se puede innovar para lograrlo pero no por eso deberíamos como empresa hacerlo. Decidir sobre qué vale la pena innovar y sobre todo sobre que no vale la pena innovar es una de las decisiones más importantes que debemos tomar como empresa.

Ya sea a través de inversión en tecnología, en horas de trabajo, en equipo externo o en pruebas y error, innovar tiene un costo. Por eso debemos asegurarnos de innovar con un propósito y no buscar soluciones a problemas que no existen. Las soluciones o mejoras que logramos a través de la innovación deben resolver problemas reales y hacerlo de forma rentable. Antes de lanzarnos como empresa a tratar de mejorar cualquier componente de la empresa es necesario responder a las preguntas:

  • ¿Qué impacto tendrá esta mejora?
  • ¿Esta mejora, justifica el tiempo y los recursos que serán necesarios para 1º conseguirla?
  • ¿Esta solución puede ser sistematizada y replicada?
  • ¿Puedo predecir o al menos estimar el tiempo o los recursos que llevará encontrar esta mejora?

Aplicado al mundo del marketing, existe una oportunidad enorme para innovar en los formatos de contenido, los canales y los productos. La adaptación de tecnologías, modelos de negocios y procesos desde otras industrias es hoy más fácil que nunca. Las barreras de entrada para nuevos competidores en el sector de marketing son cada vez más bajas. Tu competencia tiene acceso a tus mismas herramientas, cursos y fuentes de inspiración. La innovación es por lo tanto una de las formas más rentables y efectivas de lograr una diferenciación que pueda impactar de forma relevante la percepción de los consumidores y su comportamiento hacia una empresa y sus productos.

La innovación como proceso en una empresa le dotará de mayor capacidad para resolver problemas de forma rápida y más rentable, le da una mayor capacidad para adaptarse a los cambios del entorno y le ayudará a diferenciarse de su competencia.

La innovación no tiene que ser radical, costosa ni cambiar el mundo. Debe simplemente generar una mejora relevante para la empresa y sus miembros. Por ejemplo: ahorrar tiempo, simplificar un proceso, reducir costos, disminuir el impacto ambiental.

La innovación ayuda a cambiar para bien la forma en que ya se resuelven los problemas relevantes para las empresas y las personas. Por eso debemos innovar más, innovar más rápido y sobre todo innovar para bien.

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